Pieza de singular relevancia institucional es el mural dedicado a Nelson Mandela, donado como patrimonio artístico a la Universidad de Granada. Esta obra posee una historia material que forma parte de su propio significado histórico: tras haber sido objeto de un acto vandálico que alteró su integridad física y simbólica, se decidió responder no mediante una simple restauración, sino mediante una reinterpretación artística consciente.
La reformulación del mural transformó su programa iconográfico original, sustituyendo figuras humanas anónimas por referentes históricos concretos de la lucha por la dignidad humana. Esta intervención constituye una afirmación estética y ética frente a la violencia, convirtiendo la agresión en memoria activa, reflexión histórica y reafirmación del sentido público del arte.
El mural resultante se presenta hoy como testimonio de resiliencia cultural, defensa del patrimonio universitario y compromiso institucional con la memoria histórica.